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  • Greenpeace presenta un documento para el desarrollo de Comunidades Energéticas Locales

El Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITECO) está elaborando multitud de normativas para la transformación del mercado eléctrico, entre ellas la normativa para el desarrollo de Comunidades Energéticas Locales, cuyo objetivo es promover la participación activa de las distintas partes en la transición energética, en este contexto Greenpeace publica un documento titulado Los ciudadanos cuentan. Hacia la electrificación sostenible universal, en el que se detalla el camino un sistema eléctrico sostenible para toda la ciudadanía.

“El sistema eléctrico no puede fallar a la economía, pero tampoco a las personas. El acceso a electricidad de forma responsable es un derecho ciudadano. Por ello el camino para revertir el cambio climático no puede ser otro que la electrificación sostenible de la economía”, ha declarado Raquel Montón, responsable de la Campaña de Energía de Greenpeace. “Vivimos en un momento que es un punto de inflexión y la energía renovable (y responsable) debe democratizarse y pasar a manos de las personas”.

Energías renovables, sostenibles, y universales

Según las eléctricas el precio de la luz se disparará más de un 50% hasta 2025, de momento el Gobierno va a congelar la parte fija del recibo hasta el 1 de abril de 2021 y también entonces habrá un nuevo recibo. Asimismo, acaba de aprobar las subastas de energía renovable con el nuevo marco retributivo y ayer mismo iniciaba la tramitación del anteproyecto de Ley que crea el Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico.

“En este escenario el aprovechamiento de las energías renovables está al alcance de las personas y de las comunidades, y no debe concentrarse en grandes corporaciones. El Gobierno debe apoyar este cambio con un marco normativo apropiado, y la sociedad quiere y debe poder dar el paso para poder controlar su propia energía”, ha añadido Montón.

Este documento se encuadra en la propuesta de Greenpeace de urgencia, oportunidad y necesidad para transformar el sistema —Darle la vuelta al sistema—a través de más de un centenar de medidas, entre ellas la transición energética. Esta transición es uno de los importantes factores transformadores en el contexto de la reconstrucción económica de España para superar las diferentes crisis del coronavirus.

Los cambios normativos que requiere esta transición energética, y que no precisan de inversiones millonarias, son precisamente propuestas como esta para que la electricidad limpia sea el elemento central de la transición a un sistema energético 100% renovable, eficiente, inteligente, justo, inclusivo y que esté abierto a la participación ciudadana.

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El documento expone las principales formas de participación ciudadana para que las comunidades y personas ejerzan su derecho a generar, almacenar, compartir y vender su propia energía, tal y como reconocen las directivas europeas de Energías Renovables y de Mercado Interior de la Electricidad (1).

1 Autoconsumo individual, colectivo y de proximidad, especialmente relevante que se pueda compartir de manera flexible el autoconsumo, que el excedente de la luz no compute para Hacienda como un segundo pagador, que desaparezca el límite de 500 metros de distancia para poder compartirlo o que se modifique la Ley de Propiedad Horizontal para facilitarlo.

2 Comunidades energéticas locales, en concreto que se traspongan a la normativa nacional, incluidas las disposiciones opcionales (2) que aparecen en las directivas europeas que las introducen, con el ánimo de incentivar su creación y funcionamiento sin barreras y límites innecesarios o discriminatorios. Y sobre todo que se establezca un objetivo nacional vinculante y revisable a la alza de energía renovable comunitaria.

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3 Nuevas comercializadoras, que garanticen el destino de sus pagos a energías renovables, que el origen de la electricidad que oferten que se compone íntegra y exclusivamente de electricidad de fuentes renovables, que la nueva electricidad que vendan se genere en nuevas centrales renovables, y que la electricidad que se inyecta en la red lo haga al mismo tiempo que se consume y en la misma cantidad.

4 El papel de la demanda y la flexibilidad distribuidas, porque tan importante es la cantidad de electricidad que consumimos, como cuándo la consumimos. La activación y gestión de la demanda o capacidad de almacenamiento (debida a la integración de sectores como el residencial y el transporte al sector eléctrico) es una de las capacidades y ganancias a las que la sociedad no debe renunciar y debe exigir.

5 Gestión independiente y neutra de las redes de distribución, para ello es clave separar la propiedad y la gestión de las redes, y regular la obligación de los operadores de las redes de distribución (con índices objetivos tal y como se hace con la calidad de suministro) para que actúen en favor del interés general.

6 Acceso neutral y gestión independiente a los datos energéticos, porque la ciudadanía debe tener acceso a sus datos energéticos lo más cerca posible del tiempo real (energía y potencia demandadas) y que la gestión de los datos sea neutral e independiente.

Ciencia, arte, minería, petróleo del siglo XXI, el oro de las empresas… Los datos se están convirtiendo en la obsesión de miles de compañías en todo el mundo, pero todo este empeño no se está traduciendo exactamente en un retorno de la inversión. A menudo, esta disonancia entre datos y negocio tiene que ver precisamente con dos áreas que han vivido tradicionalmente en mundos paralelos y que precisan con urgencia de profesionales que pongan a hablar ambas esferas. Es de hecho, la pieza que falta hoy en las empresas: profesionales que les ayuden a dar el salto hacia el verdadero valor comercial.

La información es poder, pero el exceso de información puede sepultar a una organización. Según los últimos informes del mercado, sólo el 33% de las compañías a nivel mundial consiguen ventajas competitivas gracias a su estructura de datos. Los sospechosos habituales se llevan la palma: Netflix, Amazon, Coca-Cola, empresas que están consiguiendo crear verdadera alquimia de los datos. Por lo tanto… ¿Qué les falta al resto de las empresas?

Una arquitectura de datos sólida que traduzca información en negocio

Las compañías hoy necesitan cambiar su visión del dato. Conseguir que toda su estructura se ponga a trabajar al servicio de la compañía convirtiendo esa información en negocio. Y para ello, han de diseñar una arquitectura que responda a las necesidades de negocio de la compañía. Siempre teniendo en cuenta, y aquí van a necesitar también otro tipo de perfiles especializados, la tecnología que ha de sujetar dicha estructura. De nuevo, una visión del dato que ha de conectar dos mundos: datos y ventas, tecnología y negocio.

Bajo este nuevo paradigma, el mercado está ya a la caza de nuevo talento digital, es decir, perfiles con habilidades y conocimiento en dos dimensiones que están obligadas a entenderse. Hoy se demandan especialistas en Big Data, una tendencia que sigue al alza, y otros perfiles como científicos e ingenieros de datos, analistas o programadores de Phyton, entre otros muchos perfiles relacionados con este área.

Hablando de datos, uno nítido para explicar la tendencia: el Chief Data Officer (CDO) fue la profesión más buscada en 2019. Y en 2021 la demanda de Data Scientists crecerá un 52%, según recientes estudios. Las buenas noticias para estos profesionales siguen en forma de salarios. Y es que, según ISDI, la primera escuela nativa digital, los ingresos de estos especialistas siguen aumentando año tras año. De acuerdo con el Mapa de Profesiones Digitales elaborado por esta escuela de negocios líder a nivel global, un Business Intelligence Analyst ingresa en España hasta 50.000 euros anuales mientras que un Data Scientist o un Data Engineer se mueven en una horquilla entre los 46.000 y los 72.000 euros. Si nos fijamos en el mercado americano, de acuerdo con Pay Scale, un Big Data Officer podría ganar entre 126.000 y 310.000 dólares, mientras que los Analistas de Datos se acercan a los 80.000 dólares al año.

Master Data Analytics, la formación clave para dar el salto a este área de alta demanda

Para dar respuesta a uno de los mayores desafíos que se encuentran hoy las empresas, ISDI ha creado el Master Data Analytics (MDA), un programa que evoluciona cada año acercándose a la realidad del negocio, con un enfoque eminentemente práctico y en el que el alumno aprende de la mano de los más destacados expertos en activo que lideran el área de datos en las principales empresas digitales.

Con un 83% de empleabilidad, se erige entre la oferta del mercado como el máster perfecto para cualquier profesional que busque aprender a hablar el idioma de los datos y sus principales aplicaciones en las empresas, así como aplicar la tecnología de datos ideal para cada necesidad.

Fernando Carmona, Data Scientist al The Heineken Company y alumno del MDA, explica cómo su paso por ISDI le ha impulsado en su carrera: “Mi objetivo era hacer innovación que repercutiese directamente en negocio o en la sociedad y ahí fue cuando tuve claro que el mundo del Big Data, el mundo del dato, era algo donde un perfil como el mío, podía tener unas capacidades muy importantes”.

Gracias al máster, distintos profesionales y alumnos profundizan en proyectos data-driven mediante la gestión de equipos multidisciplinares. Por su naturaleza – es un programa de 9 meses en el que se aprende de expertos de una manera práctica- los resultados son inmejorables, de acuerdo con Natalia Gómez, Buyer at Roberto Verino y ex alumna del MDA: “La experiencia en el MDA ha sido increíble, aprendes muchísimos conocimientos en muy poco tiempo”.

Tras 7 ediciones con éxito en Madrid, el programa aterriza en Barcelona con novedades que llamarán la atención de cualquier profesional interesado en este área: el refuerzo del contenido de Python, un lenguaje de programación que se está imponiendo en el análisis de datos, o incorporación de Power BI, –herramienta para analizar e interactuar con una cantidad masiva de datos–, entre muchas otras mejoras.

Si existe una clave hoy en la nueva era digital es el grado de empleabilidad que tienen estas formaciones, y el Master Data Analytics es de nuevo punta de lanza entre todos los masters existentes, gracias a un ratio de ‘employability’ del 83%, lo que significa que más del 90 por ciento de los alumnos trabaja en un puesto relacionado con la formación en el plazo de seis meses tras la resolución del máster.

Hablamos de perfiles con un set de habilidades y conocimientos irresistibles para las empresas, una apuesta segura para el futuro de cualquier empresa y para su propio futuro laboral. Así lo asegura Miguel Rodríguez Bueno, Account Manager- Large Customer Sales en Google, tras realizar este master: “Decidí estudiar en ISDI porque quería dar un salto en mi carrera profesional y aumentar mis conocimientos en el mundo del dato y de la analítica digital, además valoré el tipo de formación que ISDI me ofrecía, como también el profesorado, puesto que utilizan los métodos más innovadores”.

Para el caso del hurto por modalidad factor de oportunidad (descuido) aparecen relaciones estadísticamente significativas como proximidad a 100 m de un casino, a 600 m de un hospital, y a 200 m de un restaurante.

La modalidad de raponazo presenta relaciones como proximidad a 400 m de un colegio y a 600 m de una estación de TransMilenio, mientras en el cosquilleo se identifican las variables proximidad a 200 m de un cajero automático y a 200 m de una estación de TransMilenio.

A estos datos llegó el magíster en Geomática Boris Ramírez, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), por medio de un modelo que simula el desplazamiento del hurto en el casco urbano de Bogotá.

Las variables usadas en este modelo se identificaron como actividades comerciales (restaurantes, casinos) o uso del suelo (hospitales, colegios), variables asociadas con la movilidad de la gente (estaciones de TransMilenio y corredores viales) y otras actividades delictivas (venta de drogas).

Estas inciden en el comportamiento del delito del hurto y por eso son factores determinantes para establecer en dónde se concentra este delito, aunque, como bien se sabe, existe un destacado subregistro de los casos reportados.

Aunque se puede apreciar que hay una línea destacada de hurtos entre la línea fronteriza de las localidades de Chapinero, Santa Fe, Teusaquillo y Barrios Unidos, delimitada por la trocal de la Caracas, localidades como Suba y Kennedy también tienen índices de robo altos distribuidos por su territorio, por lo que no se puede ver una concentración, sino varios hurtos repartidos.

“Por ejemplo, el 94 % de los hurtos cometidos a personas en 2016 ocurrieron a menos de 500 m de un restaurante, y el 73 % de estos ocurrió a menos de 200 m”, detalla el investigador Ramírez.

Uno de los datos más elevados tiene que ver con los bancos, pues el 68 % de los hurtos ocurrieron a menos de 500 m, y el 35 % de estos se dieron a menos de 200 m.

Aunque locales como los restaurantes están distribuidos por toda la ciudad, existen datos de puntos calientes mucho más detallados: para aquellos relacionados con colegios, el 37 % de los hurtos a personas ocurrieron a menos de 200 m de una institución; y para centros médicos, el 8 % a menos de 200 m de un hospital o clínica en Bogotá.

Estos datos se miden según la distancia euclidiana –la que se mide entre dos puntos–, por lo que pueden existir datos de un mismo robo usado en diferentes variables.

El investigador trabajó a partir de sistemas de información geográfica y de la metodología Risk Terrain Modeling (RTM), un método de diagnóstico que permite realizar pronósticos muy precisos mediante el análisis de los factores ambientales que generan y atraen el delito.

A partir de los datos del sistema de información delictivo contravencional y operativo de la Policía Nacional de 2016, se usan herramientas de sistemas de información geográfica que relacionan: georreferenciación, proximidad, superponen capas y analizan la densidad. Es decir, la información que brinda la Policía se cruza y se relaciona en estos factores, para así obtener una simulación general de distintos tipos de hurto.

Para el investigador, identificar la concentración de hurtos a personas en diferentes puntos de la ciudad permitiría efectuar operativos policiales en las zonas denominadas como hots spots, o puntos calientes.

El principal enemigo mortal de las bacterias del colon y la microbiota intestinal son el glifosato –herbicida de amplio espectro utilizado para eliminar hierbas y arbustos– y los pesticidas presentes en la mayoría de frutas y verduras importadas, como fresas, espinacas, duraznos, uvas, uvas pasas, apio, tomate y papa, entre otros.

Y como uno de los principales frentes de ataque inmunológico se encuentra en la flora intestinal –hogar de trillones de bacterias que representan el 80% del sistema de defensa del cuerpo humano–, se debe pensar muy bien en los alimentos que la pueden afectar.

“El enfrentamiento más importante contra el nuevo coronavirus se libra en nuestro interior, en el sistema inmune de cada ser humano, el cual pone en marcha una maquinaria de células para combatir el virus, y deja una memoria que nos fortalecerá como especie, para enfrentar futuras pandemias”.

Así lo expuso el doctor Jairo Alfonso Madriñán Tascón, médico pediatra, especialista en Enfermedades Inmunes, en la conferencia “Impacto del sistema inmune frente al nuevo coronavirus”, en el marco de la celebración del Día Mundial de la Alimentación, y quien abordó el manejo de la pandemia desde la parte médica, el sistema inmune y la nutrición.

El evento forma parte del Seminario Agroecológico Internacional Ciencia, Encuentros y Saberes, en su 15° versión, liderada por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira.

Agroecología, vital en el sistema inmune

Según el conferencista, la agroecología ayuda a explorar el vínculo entre la agricultura y la salud, es decir que no se pueden dividir porque según la forma en que se practique la agricultura, podemos tener o no una buena salud inmunológica.

Plantea además que el debilitamiento del sistema inmune, que a  su vez está asociado con el aumento de enfermedades crónicas respiratorias, cardiovasculares e intestinales, entre otras, tiene mucho que ver con la manera como se cultivan los alimentos.

Por otro lado, los alimentos de cultivo y cosecha limpia como el cacao – sacha inchi, el jengibre, las frutas cítricas, el ajo y la cúrcuma, fortalecen las células T del cuerpo, cuyo principal propósito es identificar y matar a patógenos invasores o células infectadas.

Por último, también recomienda limitar el uso de azúcar, tomar el sol al menos 20 minutos diarios, ingerir alimentos con zinc, evitar los productos de origen animal como los lácteos y reemplazarlos por leche de semillas la almendra y la nuez, entre otros.

Al proponer un indicador de calidad del suelo para monitorear la sostenibilidad de los sistemas silvopastoriles intensivos (SSPI), la estudiante Nelly Victoria Giraldo Sánchez, de la Maestría en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, utilizó Tithonia diversifolia –conocida como botón de oro– y Leucaena leucocephala, conocida como guaje.

Los sistemas silvopasoriles se caracterizan por tener un sistema de manejo integral, con rotaciones de potreros, por ejemplo, y asociación de varias especies vegetales, desde rastreras hasta arbóreas y arbustivas, y han sido muy importantes tanto para manejar ecosistemas naturales como para mejorar la rentabilidad de las fincas ganaderas.

La problemática actual parte de que en el mundo estos sistemas de producción sostenible se han venido manejando desde hace mucho tiempo, y en la última década se han intensificado en Colombia.

Sin embargo, se ha empezado a observar que en algunos sistemas silvopastoriles antiguos –de 10 años de establecimiento o más– las coberturas del suelo han ido disminuyendo, cuando la idea con estos es precisamente mantenerlas.

“Si no hay cobertura del suelo se degrada el sistema como tal, lo cual se refleja en procesos de erosión y en menor producción de biomasa, que es lo que come el ganado”, explica la estudiante Giraldo.

Según datos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), el 50 % del cambio de cobertura de bosque en el territorio nacional corresponde a la praderización y a la ganadería extensiva. Además, el 77,6 % del suelo dedicado a la ganadería presenta erosión, desde ligera hasta muy severa, con tasas cercanas a las 25 toneladas de suelo por hectárea al año.

Ecorregión Cafetera, un referente

Para llevar a cabo este proyecto, la investigadora seleccionó como zona de estudio la Ecorregión Cafetera, para lo cual instaló sus mediciones en seis fincas de cinco municipios: La Tebaida y Montenegro (Quindío), Pereira (Risaralda), y Alcalá y Cartago (Valle del Cauca).

Para elegir estas fincas se consideró que tuvieran un sistema silvopastoril y que allí mismo se pudiera tener uno tradicional de ganadería.

En esos sistemas se construyeron 12 parcelas de evaluación distribuidas así: tres fincas con sistemas silvopastoriles con L. leucocephala, que fueron los más antiguos, y tres con T. diversifolia, cada uno de los seis con una parcela control con pasturas tradicionales.

Se midieron parámetros físicos del suelo como textura, contenido de humedad, resistencia a la penetración, densidad aparente y real, conductividad hidráulica y estabilidad de agregados, entre otros.

En cuanto al aspecto biológico, se evaluó la macrofauna del suelo, y por último se hizo una caracterización química analizando aspectos como el pH y la materia orgánica, entre otros.

“Estos parámetros se evaluaron con el fin de establecer el indicador general de la calidad del suelo y definir cuáles variables resumen mejor e indican su salud y calidad en determinado tiempo”, explica la estudiante Giraldo.

Índices de calidad

Además de evidenciar que los sistemas silvopastoriles ayudan a mejorar la calidad del suelo, el estudio estableció unos índices de referencia para evaluar estos sistemas en condiciones agroclimáticas del Eje Cafetero, que se pueden utilizar en sitios con condiciones agroclimáticas similares e incluso aplicarse a prácticas como la ganadería extensiva.

También se determinaron unos rangos para dichos índices: de 0,7 a 1 para una calidad del suelo alta; de 0,4 a 0,6 para una calidad media; y de 0,1 a 0,3 para una calidad baja.

También se definió un protocolo para hacer un seguimiento de sostenibilidad de los SSPI, que hasta el momento no existía para estos sistemas.

Una de las recomendaciones es que se hagan evaluaciones cada dos años para monitorear que los sistemas no tengan un retroceso en cuanto al manejo que se les está dando.

Para hacer dichas evaluaciones no se requieren estudios tan especializados como este, sino que los productores hagan seguimientos con base en muestreos de macrofauna (presencia de lombrices), estabilidad y cantidad de agregados en el suelo, cantidad de materia orgánica, contenido de humedad y densidad aparente, entre otras características.

Este estudio fue dirigido por la profesora Elena Velásquez Ibáñez, de la UNAL Sede Palmira, y apoyado y financiado por el Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria (CIPAV), a través del proyecto de Ganadería Colombiana Sostenible.

“Esto se considera como una nueva forma de racismo institucional, que es una continuidad del racismo de Estado antihaitiano de larga data que han sostenido las élites dominicanas en la consolidación de un proyecto nacional eurocéntrico, blanco e hispanófilo”.

Así lo asegura la antropóloga social dominicana Rosa Ynés Curiel Pichardo (conocida como Ochy Curiel), doctora en Antropología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien muestra cómo con esta sentencia se provocó un golpe de Estado con tal de mantener el racismo antihaitiano, negándoles la nacionalidad a miles de dominicanos racializados como negros y por su conexión con Haití, por el origen de sus padres y madres.

En su investigación examina las circunstancias políticas, sociales y económicas que dieron lugar a la promulgación de la Sentencia y explora las continuidades del racismo, resultado de procesos de colonización entre españoles y franceses que originaron dos Estados nacionales: Haití y República Dominicana.

La autora realizó entrevistas y diálogos complejos, observación participante, análisis de discurso de las leyes desde 2004 –en especial de la Sentencia–, de la literatura y de los medios de comunicación, encargados de crear opinión pública, en los que se evidenció la responsabilidad de las élites del poder en motivar y defender la Sentencia y la poca defensa de las personas afectadas.

“Mi interés, además de aportar a nuestra lucha antirracista, era dar a conocer esta situación fuera del país, pues sentía que podía contribuir a visibilizar más las historias del Caribe, incluso dentro de la academia, y con ello motivar a la solidaridad internacional, urgente y necesaria, frente a estos desgarradores hechos”, señala la investigadora Curiel.

Más de dos siglos de segregación

Para la autora de la tesis, la emisión de la Sentencia 168-13 se debe entender desde los procesos de colonización, siendo la Isla de Haití o Babeque –como le llamaron sus primeros pobladores– y que luego Colón llamó La Española, el primer experimento de colonización que luego se extendió al resto de las Américas.

En ese proceso, españoles y franceses se dividieron la Isla en dos, la parte oriental dominada por españoles (hoy República Dominicana) y la parte occidental (hoy Haití), dominada por franceses.

Luego de la revolución haitiana (1791-1804), que terminó con la esclavitud y el régimen colonial, y que hizo surgir a Haití como Estado nacional, los gobernantes haitianos ocuparon la parte oriental durante 22 años (1822-1844) con el propósito de acabar con la esclavitud también de ese lado de la Isla.

Fue en ese momento cuando surgió la República Dominicana como Estado nacional, especialmente porque las élites criollas se negaban a ser gobernadas por exesclavos haitianos, es decir, fue una independencia frente a Haití y no frente a España, que había colonizado durante varios siglos.

Eso fue decisivo en la definición de la identidad nacional dominicana, que siempre en contraposición a Haití, y aspirando a una identidad hispanófila, católica y eurocéntrica, va conformando un racismo antihaitiano.

Entrando al siglo XX, la industria azucarera en República Dominicana –un producto importante en el Caribe– comenzó a reclutar mano de obra haitiana para trabajar la caña, que fue ubicada en los “bateyes”, con condiciones inhumanas, de esclavitud y sin salubridad. Sin embargo, mucha de la población haitiana migrante y trabajadora hizo familia en República Dominicana, creando descendencia dominicana.

Como señalaba la Constitución, cuando estos niños nacieron tenían derecho a la nacionalidad dominicana (por Ius solis, derecho del suelo); de hecho, luego tuvieron cédula de identidad y algunos hasta pasaportes. Pero a partir de 2004 comenzaron a negarles estos documentos con el argumento de que no eran dominicanos, pues supuestamente sus padres o madres estaban en condición de tránsito.

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